miércoles, 23 de noviembre de 2011

Las víctimas pueden sufrir abuso físico y emocional, violación, amenazas personales y familiares. 
  Una vez atrapadas, son obligadas a trabajar largas horas y a vivir en condiciones infrahumanas a cambio de escasa o nula remuneración. Los explotadores se valen de las amenazas y la violencia física para dominarlas. Resulta difícil imaginar que en los tiempos actuales todavía podemos hablar de esclavitud.

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