La Ciudad de Buenos Aires, considerada una de las ciudades más progresista de Latinoamérica, cuenta con un represivo código de convivencia que penaliza la prostitución callejera creando de hecho una zona roja donde mujeres y travestis -en estado de prostitución- ponen en peligro su vida. Pero no sólo en la capital del país hay represión a la prostitución, en varias provincias existen códigos de faltas que penalizan esta práctica.
El convenio expresaba: “La prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas para fines de prostitución, son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana y ponen en peligro el bienestar del individuo, de la familia y de la comunidad.”
En los últimos 18 meses, más de 600 mujeres fueron secuestradas en la Argentina por redes de trata de personas. La estadística corresponde a la red de organizaciones no gubernamentales que se ocupan de buscar a esas mujeres y de contener a las familias de las víctimas.

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